Entre Argentina y Bolivia: conocé la cifra millonaria que se genera día a día en el cruce por chalanas
Miles de personas cruzan a diario entre Bolivia y Argentina. El sistema de chalanas concentra un movimiento económico que puede alcanzar cifras millonarias.
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Chalanas
El paso entre Aguas Blancas (Argentina) y Bermejo (Bolivia) volvió al centro de la escena luego de que la devaluación del peso boliviano inclinara el comercio. La dinámica es diaria: filas desde temprano, traslados rápidos y regreso en el día. Se trata de uno de los puntos más activos de la frontera norte.
Según estimaciones que circulan en la zona, entre 3.000 y 4.000 personas cruzan a diario, mientras que en jornadas pico el número puede escalar hasta 20.000 cruces.
El negocio detrás del cruce de chalanas entre Argentina y Bolivia
Detrás de ese flujo constante se sostiene un circuito económico de gran escala. Las tarifas informales para cruzar en chalana oscilan entre $2.000 y $10.000 por persona o carga, lo que, combinado con el volumen de cruces, puede generar cifras millonarias.
En días de alta demanda, el movimiento económico podría alcanzar hasta los $75 millones diarios, sin registro formal ni tributación. El dato expone la magnitud de un sistema que opera a la vista de todos, pero con escasos controles.
Un sistema sin regulación
Las chalanas —embarcaciones precarias utilizadas para atravesar el río Bermejo— se consolidaron como el principal medio de cruce, desplazando en gran parte a otras alternativas. Distintas versiones en la zona indican que gran parte de la operatoria estaría organizada desde el lado boliviano, lo que genera cuestionamientos sobre la falta de regulación en un punto clave de la frontera.
Además, se advierte que no se permite la conformación de nuevas cooperativas del lado argentino, lo que limita la participación local en el circuito.
Consumo de un lado, impacto del otro
El fenómeno no es nuevo y ya había sido advertido por autoridades locales. En Aguas Blancas, el intendente Adrián Zigarán lo sintetizó con crudeza: el flujo responde a un turismo de compras donde el consumo se realiza en Bolivia. “Van a comprar en Bolivia, esa es la realidad”, señaló en su momento.
La consecuencia se ve del lado argentino: reembalaje de productos, acumulación de residuos y presión sobre la infraestructura local. “Todos los días la gente deja un basural”, advirtió el jefe comunal.
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El negocio detrás del cruce de chalanas entre Argentina y Bolivia
Riesgos y falta de controles
A la dimensión económica se suma un problema de seguridad. El río Bermejo presenta crecidas y condiciones cambiantes, especialmente en esta época del año. Sin controles sobre capacidad de carga ni medidas de seguridad, quienes utilizan las chalanas quedan expuestos a riesgos constantes.
Se trata de un sistema que combina alta circulación, informalidad y ausencia de garantías ante posibles incidentes.
Un impacto que alcanza a toda la región
El fenómeno también genera consecuencias en ciudades cercanas como Orán, Tartagal y Pichanal, donde comerciantes advierten sobre la competencia desleal frente a productos ingresados sin control. Mientras el comercio formal enfrenta costos impositivos y operativos, el circuito informal crece sostenido por la diferencia de precios y la demanda constante.