“Hace unos años que notamos problemas de adicciones en personas gestantes”, señaló la directora provincial, Claudia Castro. La funcionaria explicó que el consumo de sustancias psicoactivas incide de manera directa en el desarrollo fetal y en muchos casos deriva en nacimientos prematuros o complicaciones neonatales.
El escenario no resulta aislado. En hospitales públicos del país, equipos de neonatología advierten un crecimiento sostenido de bebés que nacen antes de término y requieren internación en terapia intensiva o intermedia por bajo peso, dificultades respiratorias u otras afecciones asociadas.
El impacto en el recién nacido
Castro detalló que el consumo durante la gestación no solo afecta el embarazo, sino que también condiciona los primeros días de vida. “El consumo de drogas y alcohol provoca un impacto directo en el desarrollo de un bebé”, afirmó.
En los casos de consumo problemático, la sustancia puede generar dependencia en el feto. “La sustancia le provoca adicción al bebé y cuando nace tiene abstinencia”, indicó. Ese cuadro puede manifestarse con irritabilidad, alteraciones en el ritmo cardíaco y necesidad de controles médicos estrictos.
La directora sostuvo que dejar el consumo implica un proceso complejo. “Es muy difícil erradicar el consumo, es un proceso. Requiere toda la atención”, expresó. El abordaje incluye seguimiento médico, contención social y acompañamiento familiar.
Embarazo
Embarazo.
Prematurez y falta de controles
Especialistas en neonatología de distintos centros de salud del país advierten que el aumento de embarazadas en consumo impacta en las estadísticas de prematurez. La falta de controles prenatales y la ausencia de redes de apoyo profundizan el riesgo materno fetal.
En maternidades públicas se registra un porcentaje significativo de ingresos a terapia intensiva vinculados a consumo de sustancias. Profesionales de hospitales de referencia señalan que el fenómeno dejó de ser excepcional y hoy forma parte de la consulta cotidiana.
El alcohol ocupa un lugar central. Datos relevados en estudios hospitalarios muestran que cerca del 45 por ciento de las embarazadas evaluadas refirió consumo de alcohol, mientras que el tabaco alcanzó el 15 por ciento y sustancias como marihuana y cocaína rondaron el 5 por ciento cada una.
El rol del entorno y el acompañamiento
Castro remarcó que el contexto social y familiar influye de manera directa en estos casos. “Hay que llegar a qué provoca todo esto. Tiene que ver con el acompañamiento, la familia. Muchas veces el entorno está sobrepasado por la situación y luego va a venir un niño con dificultades”, explicó.
Desde equipos territoriales y organizaciones sociales describen que muchas mujeres llegan al sistema de salud en etapas avanzadas del embarazo o directamente al momento del parto. En esos casos, la intervención médica resulta más compleja.
Profesionales que trabajan en territorio sostienen que el miedo a perder la tenencia del bebé y la estigmatización dificultan la consulta temprana. Por eso, promueven el ingreso al sistema sanitario desde los primeros meses de gestación para activar controles y dispositivos de acompañamiento.
Embarazo
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Consumo en aumento en Argentina
Especialistas en toxicología señalan que el consumo de sustancias psicoactivas atraviesa todas las edades y niveles sociales. Argentina figura entre los países con mayor consumo de alcohol en América y presenta índices elevados de marihuana, cocaína y psicofármacos.
El término “sustancia psicoactiva” refiere a cualquier compuesto que altera el estado de conciencia al ingresar al organismo. Tanto las sustancias legales como las ilegales influyen en el embarazo y pueden afectar el desarrollo neurológico del feto.
Equipos médicos subrayan que los recién nacidos de madres en consumo requieren seguimiento a largo plazo, ya que pueden presentar trastornos del neurodesarrollo, dificultades de aprendizaje o alteraciones conductuales que se detectan en la infancia.
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