¿Cuánto sabemos del 9 de julio, día de la Independencia Argentina?, la mayoría conocemos los datos históricos que se transmiten en los típicos textos de lectura dentro de la currícula escolar, pero, existen algunas perlitas que valen la pena conocer en este día.

Una de ellas tiene que ver con Casa de Tucumán, el lugar donde se proclamó la independencia de nuestra Argentina.

Según nos comentó el profesor Manuel Armas, presidente del Colegio de Historiadores de Jujuy, la histórica Casa de Tucumán tenía por aquellos días previos a la declaración de la independencia un uso singular. Distintos sectores del inmueble eran alquilados por su propietaria, doña Francisca Bazán. Por ejemplo, el frente de la casa era habitualmente rentado para instalar diversos comercios que explotaban distintos rubros.

El gobierno tucumano también aportó al perfil lucrativo de la dueña, casada con el comerciante español Miguel Laguna, y alquiló del interior de la finca una sala donde el 9 de julio de 1816 fue declarada la independencia

La habitual imagen donde vemos al pueblo aferrado a las rejas de la ventana de la histórica Casa de Tucumán desde la calle es el primer mito dado de baja. Todo ocurría en un salón que estaba mucho más adentro, pasando un patio interno; entonces no había forma de ver desde la calle lo que ocurría adentro. Las ventanas interiores no tenían rejas y solo por cuestiones de seguridad las llevaban las de afuera.

Otros de los temas tiene que ver con la conservación de la Casa de Tucumán. En este sentido, la construcción se tiró abajo en 1904 por un decreto del presidente Julio Argentino Roca. En ese entonces, solo se decidió preservar el salón donde se juró la independencia. Luego se construyó un magnífico templo para preservar el salón y se hizo un frente más característico de comienzos del siglo XX.

Carretas y galeras para un viaje agotador hacia la Casa de Tucumán

El tema de la llegada de los diputados para la jura de la independencia no fue un dato menor. La carreta y la galera fueron los medios de transporte que utilizaron los diputados para cubrir la distancia que los separaba de sus provincias de Tucumán. El segundo, si bien era más rápido y relativamente cómodo, era más caro. El viaje, lento y complicado, transcurría por polvorientos caminos donde con lluvia resultaba imposible trasladarse sobre el lodazal. Las postas eran por entonces auténticos oasis donde los viajeros podían acceder para descansar, comer bien e higienizarse.

Manuel Belgrano fue el uno de los que usó la galera como medio de transporte por cuestiones de salud y así llegó a Tucumán los primero días de Julio. El resto de los diputados llegaron en carretas, caballos e incluso mulas.

Otro de los mitos tiene que ver con el Acta Original de Declaración de la Independencia, que formaba parte de las Actas Públicas Originales Del Congreso que se perdieron. Si bien muchos dicen que se las robaron al chasqui Cayetano Grimau, que llevaba papeles y libros del Congreso a Buenos Aires cuando cruzaba el territorio de Córdoba. Otros dicen que en realidad están perdidas por errores de registro en los archivos. Pero me quedo con la teoría del robo, según esta, al chasquido le pusieron un trabuco (un arma de fuego antigua) en la cabeza y le quitaron los papeles y nunca se recuperaron.

Día de la Independencia - Replica del Acta

Por lo tanto, lo que nosotros vemos como documentos de la Declaración de la Independencia en la histórica Casa de Tucumán, en realidad son copias manuscritas, o luego impresos, pero no el acta original del momento en que la firmaron a primera hora de la tarde el martes 9 de julio.

Jujuy estuvo presente, y fue nuestro diputado, Teodoro Sánchez de Bustamante quien propuso el 9 de julio que se realizara la votación y en las actas figura como la "Independencia de las Provincias Unidas de Sud América".

¿Qué comían los congresales en la Casa de Tucumán en aquella época?

La gastronomía y el arte culinario del jardín de la república se hicieron presente. En la alimentación en los tiempos del Bicentenario de la Independencia en la histórica Casa de Tucumán la carne ocupaba un lugar importante, ya sea asada, hervida o el popular charqui, un remanente heredado de la cultura incaica.

Los guisos, sobre todo los ensopados, también pisaban fuerte en las mesas de aquel entonces, donde empezaba a filtrarse como una novedad procedente de los mercados orientales el arroz el cual, sin embargo, se demoró en imponerse dentro de los gustos populares.

La mazamorra, con granos de maíz machacados para ser hervidos, era uno de los platos predilectos al igual que el locro, acorde a la versión que ha trascendido la barrera del tiempo hasta nuestros días. Esta propuesta gastronómica tenía otra variante, el huaschalocro que prescindía de todo tipo de carne y era líquido.

Entre los manjares de la época la humita, tanto en hojas de chala como en cazuela hecha con choclo rallado, tomates pelados, ají, cebolla cocidos con carne, manteca y grasa, eran otros de los grandes platos que competían con los tamales envueltos en chala de choclo con picadillo de carne y queso de cabra.

Por otro lado estaba la chanfaina que deleitaba con esa suerte de guisado de entrañas de cordero, cebolla frita y miga de pan remojada en leche.

Mucho hablamos del plato fuerte, pero no nos olvidemos de los postres. A la hora de los postres, los alfeñiques, los huevos quimbos y la ambrosía, una delicia creada a base de yemas de huevo, eran los preferidos.

Las mermeladas de naranja tucumana acompañaban desayunos y meriendas, juntos con el mate, café y o chocolate endulzados con miel y como no podía ser de otra manera, caña de azúcar.

¿Cómo vestían en aquella época de la independencia?

En el caso de las mujeres implicaba el uso de polleras, camisas y vestidos confeccionados con telas procedentes de Europa. Las capas y capotes estaban a la orden del día al igual que los encajes de Flandes, las telas de gasas, tafetán, brocado, sarasa, algodón y brocado.

Los hombres vestían pantalones ajustados, calzas, chalecos de seda, levitas y fracs con algunos toques de originalidad como, por ejemplo, zapatos con hebillas de oro, medias de seda y sombrero de pelo.

Vestimenta 1816

La independencia y "la Novia de la Patria"

Según se cuenta para festejar el acontecimiento al día siguiente de la declaración se realizó un gran baile en la casa de la familia Bazán-Laguna. En la celebración una niña de 9 años, Lucía Aráoz, fue coronada como la reina de la noche y a partir de allí, como consigna el historiador, cobró notoriedad de por vida como La Novia de la Patria.

Curas y abogados

A propósito de los congresales de Tucumán, la mayoría de los diputados que asistieron al trascendental congreso en la Casa de Tucumán eran sacerdotes y hombres formados en leyes.

La razón de estas dos vías dominantes en cuanto a la actividad de los legisladores es que ser clérigo o estudiar abogacía era el destino predeterminado que tenía todo descendiente de familia pudiente. Sin duda los casos más singulares fueron los de Fray Cayetano Rodríguez, que era cura, poeta y periodista, Antonio Sáenz y José Eusebio Colombres, que eran clérigos y abogados, Pedro Ignacio de Rivera, coronel y doctor en Derecho Civil.

Una yapa

Para que los congresales tuvieran más espacio se demolió una pared de la sala de la jura de la Casa de Tucumán, llegando a medir 15,40 por 5,40 metros. Veintinueve fueron los congresales en la jura. Casi 10 meses sesionó el congreso en la vieja Casa de Tucumán, desde el 24 de marzo de 1816 hasta el 17 de enero de 1817, año en que se trasladó a Buenos Aires.

Casa de Tucumán- Salón de la Independencia

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