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1 de abril de 2026 - 10:13
País.

"Propo Fest": el uso de anestésicos en fiestas con "viajes controlados" bajo la lupa

La muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar puso bajo la lupa el uso de propofol y fentanilo en supuestas fiestas privadas

Maria Eugenia Burgos
Por  Maria Eugenia Burgos

Lo que hoy se investiga no es solo una muerte. También se intenta reconstruir cómo drogas pensadas para contextos clínicos muy controlados pudieron aparecer en un departamento particular, junto con ampollas, insumos médicos y hasta una bomba de infusión, un dispositivo utilizado para administrar este tipo de medicación en entornos hospitalarios.

Parte de esa línea de análisis apunta a la trazabilidad de los medicamentos hallados. Según trascendió, algunas ampollas podrían estar vinculadas al Hospital Italiano, aunque ese punto todavía forma parte del expediente y no aparece cerrado de manera definitiva.

“Se observó junto al cuerpo una vía conectada en el pie derecho y elementos descartables para inyecciones. No se observaron signos de violencia ni en el cuerpo ni en el inmueble”. Esa es una de las primeras constancias que quedaron asentadas el viernes 20 de febrero, a las 17.05, cuando personal policial y del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) ingresaron al departamento de Alejandro Zalazar, en Palermo, y certificaron su muerte.

Alejandro Zalazar
Menos de 72 horas después de que encontraran el cuerpo de Alejandro Zalazar, se abrió una causa que expuso prácticas irregulares con anestésicos fuera de todo control médico

Menos de 72 horas después de que encontraran el cuerpo de Alejandro Zalazar, se abrió una causa que expuso prácticas irregulares con anestésicos fuera de todo control médico

La muerte que desató la investigación

Zalazar fue hallado muerto el 20 de febrero en su departamento del barrio porteño de Palermo, después de que su hermana llamara al 911 al no poder contactarlo. En la escena, de acuerdo con la información que fue surgiendo en estos días, había una vía intravenosa conectada y material descartable alrededor. La investigación judicial intenta determinar con precisión qué ocurrió, pero distintas fuentes periodísticas coinciden en que la hipótesis principal gira en torno a una sobredosis de propofol y fentanilo, dos fármacos de uso anestésico intravenoso.

En paralelo, avanzan los estudios toxicológicos, el análisis del teléfono celular y las pericias sobre el departamento para intentar establecer si hubo coordinación con terceras personas, si existía una dinámica previa de consumo y si el fallecimiento estuvo o no relacionado con una red más amplia de acceso a estas sustancias. Ese es uno de los puntos sensibles del caso: por ahora hay elementos, indicios y declaraciones que empujan la investigación, pero no todo está judicialmente confirmado con el mismo nivel de certeza.

Hospital Italiano
Denuncias por el robo de propofol en el Hospital Italiano que derivó en la muerte de un anestesista

Denuncias por el robo de propofol en el Hospital Italiano que derivó en la muerte de un anestesista

Por qué propofol y fentanilo quedaron en el centro de la escena

El propofol y el fentanilo no son drogas cualquiera. Son medicamentos de uso hospitalario, utilizados en anestesia, sedación y procedimientos complejos. En manos médicas y bajo monitoreo, son herramientas fundamentales. Fuera de ese contexto, su uso puede volverse extremadamente riesgoso.

  • El propofol induce una sedación profunda en muy poco tiempo;
  • El fentanilo, por su parte, es un opioide de enorme potencia.

Combinados, pueden deprimir la respiración y exponer a una persona a una situación crítica en minutos.

Por eso, uno de los aspectos que más inquieta a los investigadores es cómo estas ampollas habrían salido de un circuito legal y controlado para terminar en espacios privados. La hipótesis que se sigue es la del desvío de ampollas farmacéuticas en algún punto de la cadena formal, algo que no sólo abre preguntas penales, sino también institucionales y sanitarias.

La investigación en el Hospital Italiano

En medio del avance del caso, el Hospital Italiano confirmó que detectó una posible sustracción irregular de medicación estupefaciente, realizó una denuncia y puso en marcha una investigación interna. También informó que adoptó medidas respecto de las personas involucradas y que está revisando el circuito de gestión, control y seguridad de este tipo de medicamentos para reforzar los mecanismos de supervisión.

Ese pronunciamiento fue clave porque transformó en un dato institucional algo que hasta entonces se movía sobre todo entre trascendidos, versiones y audios virales. El hospital no confirmó toda la mecánica que hoy se comenta en el ambiente médico, pero sí dejó en claro que tomó el tema con seriedad, que hizo la denuncia correspondiente y que trabaja con las autoridades para esclarecer lo ocurrido.

La investigación también salpicó a profesionales de anestesia y derivó en movimientos internos, licencias y salidas del hospital. En ese punto, la causa todavía está en desarrollo y la Justicia busca determinar responsabilidades concretas, alcances y eventuales conexiones entre los faltantes, el circuito de distribución y el caso del anestesiólogo fallecido.

Comunicado del Hospital Italiano
Comunicado del Hospital Italiano

Comunicado del Hospital Italiano

Qué son las “Propo Fest” y qué se entiende por “viajes controlados”

Buena parte del impacto público del caso se amplificó con la circulación de un audio de WhatsApp entre médicos de la Ciudad de Buenos Aires. Ese material, que no equivale por sí mismo a prueba judicial, describe un supuesto circuito de reuniones privadas en las que se consumía propofol —a veces combinado con fentanilo— mediante bombas de infusión, con la participación de personas encargadas de asistir a quienes quedaban con apnea o depresión respiratoria. Es decir:

No se hablaba de un consumo improvisado, sino de una práctica presentada por sus propios participantes como un “viaje controlado”. No se hablaba de un consumo improvisado, sino de una práctica presentada por sus propios participantes como un “viaje controlado”.

La expresión puede sonar engañosa, incluso casi banal, pero detrás hay algo mucho más serio. En el mundo del consumo problemático, “viaje controlado” suele asociarse a sustancias alucinógenas o recreativas. En este caso, la idea aparece trasladada a anestésicos de alta complejidad, lo que multiplica el nivel de riesgo. Justamente por eso el caso generó tanto ruido entre profesionales de la salud: porque mezcla acceso privilegiado a fármacos muy sensibles, conocimiento técnico y un aparente corrimiento del uso clínico al ámbito recreativo.

Lo que hoy está bajo la lupa no es solo si esas fiestas existieron tal como fueron descriptas, sino también si había una lógica de grupo, provisión sostenida de medicamentos y naturalización de una práctica que, por definición, nunca debería salir del marco sanitario. La causa todavía debe ordenar y verificar mucho de ese material. Pero el solo hecho de que la investigación avance sobre esa posibilidad ya cambió el tono del caso.

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