El Banco Central admitió que la baja de la inflación enfrentará riesgos en el corto plazo.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) señaló que el actual proceso de reducción de la inflación podría enfrentar obstáculos a corto plazo debido a factores estacionales, modificaciones en la metodología de cálculo de precios y las actualizaciones de tarifas que están programadas.
Este análisis se incluye en el más reciente Informe de Política Monetaria (IPOM), correspondiente al último trimestre de 2025, marcando la reanudación de la publicación trimestral de este informe técnico por parte del organismo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, junto al presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
El Banco Central señaló los riesgos y desafíos a corto plazo
El Informe de Política Monetaria (IPOM) señala que el camino hacia la desinflación enfrenta ciertos obstáculos. En particular, el documento alerta sobre riesgos a corto plazo vinculados a factores estacionales y temporales, además de la revisión de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que comenzó a implementar el Indec.
Según el BCRA, estos elementos podrían generar fluctuaciones en la medición de la inflación durante los primeros meses del año, aunque esto no necesariamente altere la tendencia estructural de reducción de precios.
El presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili.
Entre los elementos destacados, el documento señala la influencia de la estacionalidad en ciertos productos con relevancia dentro del IPC, como las carnes y sus derivados, cuyo comportamiento en determinados meses puede afectar la inflación subyacente. A esto se suma el ajuste de tarifas residenciales de electricidad y gas, vinculado a la revisión del sistema de subsidios, que impacta directamente en los precios regulados.
Estacionalidad, tarifas y cambios en la canasta del IPC
El informe también menciona la modificación de los ponderadores de la canasta del IPC, que asigna un mayor peso a los servicios —como vivienda, transporte y tarifas— y reduce la incidencia relativa de alimentos y bebidas, adaptando la medición a los patrones de consumo más actuales.
El Banco Central advirtió que la suba estacional de algunos productos, como la carne, puede impactar en el corto plazo en la medición de la inflación.
Según indica el propio Banco Central, la implementación de este ajuste metodológico genera un lapso de incertidumbre en los indicadores, que podría dificultar la comparación año contra año y alterar la interpretación del comportamiento de la inflación en los próximos meses.
No obstante, la entidad subraya que, una vez que cedan las tensiones transitorias y se incorporen plenamente las modificaciones técnicas, prevé que la inflación vuelva a la senda decreciente y consolide su descenso.
Aunque reconoce que aún persisten retos por superar, el último Informe de Política Monetaria (IPOM) resaltó los avances logrados bajo el programa vigente, que según el Banco Central permitió corregir de manera sostenida los principales desequilibrios macroeconómicos heredados, cumpliendo además con los compromisos previamente establecidos.
Entre los elementos destacados en el informe se incluyen la consolidación fiscal, la eliminación del financiamiento directo del Tesoro mediante emisión monetaria, la armonización de precios relativos y el saneamiento de la estructura patrimonial del BCRA. De acuerdo con el análisis oficial, estas medidas contribuyeron a frenar la inflación y a fortalecer la dinámica del mercado de cambios.
El BCRA retomó la publicación de su Informe de Política Monetaria (IPOM).
Logros del programa económico y avances en la desinflación
En el ámbito de política monetaria, el Banco Central confirmó la implementación de un esquema basado en el control de los agregados monetarios como referencia nominal para la economía. “El BCRA no explicita una meta de inflación. Sin embargo, el BCRA sí ha hecho explícito su objetivo de que la inflación converja a la inflación internacional y procura mantener ancladas las expectativas en torno al proceso de desinflación en curso”, subrayó el documento.
El informe indica que esta estrategia coincide con modelos de estabilización exitosos en economías emergentes y considera las características propias de un país con alta dolarización y en fase de recuperación post-crisis, donde los mecanismos tradicionales de transmisión monetaria —como la tasa de interés, el tipo de cambio y la cantidad de dinero en circulación— funcionan de manera distinta a la observada en economías más consolidadas.
Santiago Bausili, presidente del Banco Central de la República Argentina.
Dentro de este enfoque, la política monetaria se orientará a que la cantidad de dinero en circulación se ajuste de manera cercana a la recuperación de la demanda real de dinero. En este contexto, el BCRA entiende que existen las condiciones apropiadas para focalizarse, a lo largo de 2026, en garantizar la satisfacción de la demanda de pesos mediante la adquisición de divisas, persiguiendo de forma simultánea mantener la estabilidad nominal y favorecer la acumulación de reservas internacionales.
Política monetaria 2026: estabilidad de precios y control de agregados
El documento subraya que esta coyuntura se diferencia de las condiciones complicadas que dominaron durante 2024 y 2025, cuando los objetivos económicos mostraban conflictos más pronunciados. No obstante, el Banco Central advierte que, en un escenario internacional y local en constante evolución, la coexistencia de múltiples metas de política económica continúa siendo un desafío para la conducción de la política monetaria.
Banco Central
Banco Central de la República Argentina.
Por último, el BCRA reafirmó que, cumpliendo con lo establecido en su carta orgánica, se compromete a garantizar la estabilidad de precios y a emplear todos los instrumentos de política monetaria disponibles para mantener el proceso de desinflación, reconociendo al mismo tiempo los riesgos y la incertidumbre que persisten en el corto plazo.