La reunión del Norte Grande tendrá además una particularidad desde el punto de vista político: participarán los diez gobernadores de la región, a pesar de las diferencias que existen entre ellos y de las distintas posturas que mantienen respecto del gobierno de Javier Milei.
La cumbre contará con la participación de los diez gobernadores del Norte Grande: el anfitrión Hugo Passalacqua, de Misiones; Gustavo Sáenz, de Salta; Osvaldo Jaldo, de Tucumán; Raúl Jalil, de Catamarca; Carlos Sadir, de Jujuy; Leandro Zdero, de Chaco; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; Elías Suárez, de Santiago del Estero; Ricardo Quintela, de La Rioja; y Gildo Insfrán, de Formosa.
La negociación también suma obras y financiamiento
Mientras avanzan las conversaciones, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, tienen previsto trasladarse este jueves 13 de agosto a Catamarca. Allí mantendrán un encuentro con Raúl Jalil y Elías Suárez para avanzar con la puesta en marcha de la Red de Acueductos y Plantas Potabilizadoras Albigasta.
La obra contará con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y representará una inversión de $99.769 millones. El proyecto tendrá un período estimado de 36 meses y permitirá llevar infraestructura de agua potable a unos 35.900 habitantes de Catamarca y Santiago del Estero, mediante la construcción de dos plantas potabilizadoras y 50 kilómetros de acueductos.
La visita a Catamarca incorpora ahora un aspecto vinculado a la gestión de obras públicas dentro de la ronda de negociaciones políticas que la Casa Rosada mantiene con los gobernadores del Norte Grande.
Mientras el Gobierno procura destrabar el debate parlamentario sobre Zonas Frías, también busca mostrar resultados concretos en obras de infraestructura y acceso al financiamiento en aquellas provincias con las que necesita fortalecer un vínculo político sostenido.
La participación de Diego Santilli y Luis Caputo en las gestiones también evidencia que el diálogo con los gobernadores del norte ya no se limita a conseguir respaldo legislativo, sino que incorpora cuestiones concretas de gestión y proyectos con impacto directo en las provincias.
Un encuentro con alto voltaje político entre aliados y opositores
La presencia de los diez mandatarios en Posadas le otorga al encuentro un peso político significativo. La reunión pondrá en una misma mesa a gobernadores que lograron establecer vías de cooperación con el gobierno de Javier Milei y a otros que mantienen una postura de confrontación abierta con la Casa Rosada.
Dentro de este último grupo se encuentran Ricardo Quintela, uno de los mandatarios provinciales que sostiene un fuerte enfrentamiento con Milei, y Elías Suárez, quien responde al liderazgo político de Gerardo Zamora en Santiago del Estero.
La diversidad de posturas entre los mandatarios hace que el reclamo por la cuestión energética aparezca como uno de los pocos asuntos capaces de generar un punto de coincidencia regional, aun entre gobiernos provinciales que sostienen proyectos y estrategias políticas nacionales muy diferentes.
Para el oficialismo, la cumbre de Posadas también funcionará como un test político. Será la primera vez que el Gobierno reúna a los gobernadores bajo este formato después del revés sufrido durante el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Aunque el proyecto consiguió avanzar en el Congreso, el Gobierno tuvo que dejar de lado dos disposiciones que consideraba centrales para alcanzar el número de votos requerido y evitar que la iniciativa quedara trabada en su conjunto.
El antecedente que mostró el poder de los gobernadores
Una de las modificaciones buscaba flexibilizar los límites actuales para que capitales extranjeros pudieran adquirir tierras rurales, una propuesta que despertó objeciones en distintos distritos. La segunda apuntaba a suprimir las limitaciones existentes sobre la comercialización de terrenos que habían sido afectados por incendios.
Finalmente, ninguno de los dos puntos fue incorporado a la versión definitiva del proyecto, una situación que evidenció el peso que pueden tener los gobernadores a la hora de modificar aspectos relevantes de la agenda del Gobierno cuando están en juego intereses propios de sus provincias.
Ese antecedente ayuda a entender la intensa actividad política que Santilli llevó adelante durante el fin de semana. Para la Casa Rosada, el debate por Zonas Frías representa una posibilidad de adelantarse a los reclamos de los gobiernos provinciales y alcanzar un acuerdo previo, antes de que las diferencias terminen trasladándose al recinto del Senado.
La alternativa que analiza el Gobierno plantea abordar por separado las dos demandas: avanzar, en primer término, con el proyecto de Zonas Frías que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados y, en una instancia diferente, discutir el pedido del Norte Grande para establecer una tarifa energética diferencial en las provincias que soportan temperaturas extremas durante el verano.
El Gobierno quiere llegar al Senado con el acuerdo cerrado
Para el oficialismo, la principal diferencia respecto del antecedente reciente está en el momento de las concesiones. Durante el debate de la ley de tierras, los cambios fueron acordados mientras avanzaba la discusión en el Congreso, lo que terminó obligando al Gobierno a ceder en aspectos relevantes de la iniciativa que había presentado originalmente.
En esta oportunidad, el Gobierno busca arribar al Senado con el consenso ya encaminado, de modo de impedir que el planteo de las provincias del norte sea incorporado al proyecto o termine convirtiéndose en un obstáculo que retrase su aprobación.
El esquema que empezó a tomar forma durante las últimas horas contempla ordenar la negociación en dos momentos. El primero será inmediato y estará concentrado en el ámbito legislativo: lograr que el Senado apruebe el proyecto de Zonas Frías que ya obtuvo media sanción en Diputados.
La segunda instancia demandará un tratamiento propio y desembocará en la elaboración de una nueva propuesta legislativa que contemple beneficios o condiciones especiales para las provincias donde las altas temperaturas provocan, durante buena parte del año, un aumento excepcional en la demanda de electricidad.
El reclamo por una tarifa diferencial para el Norte
El reclamo de los mandatarios del Norte Grande se apoya en una diferencia que buscan llevar tanto al debate político como al parlamentario. Su argumento es que, así como los regímenes vinculados a las bajas temperaturas contemplan el consumo adicional que implica calefaccionar las viviendas, las provincias de la región consideran que los períodos de calor extremo generan en verano una demanda energética de magnitud similar.
En buena parte del norte del país, los equipos de aire acondicionado y otros sistemas de refrigeración ya no representan un consumo secundario, sino que constituyen una parte fundamental de la demanda eléctrica de los hogares.
El Gobierno pretende que este reclamo se mantenga separado del debate urgente por Zonas Frías, para evitar que ambos temas se mezclen y dificulten su aprobación. Esa separación es, precisamente, uno de los puntos centrales del acuerdo político que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, intenta alcanzar con los mandatarios provinciales.
La propuesta que está sobre la mesa busca evitar que ambos proyectos queden atados entre sí o que se introduzcan cambios que obliguen a reiniciar el debate en la Cámara de Diputados. El objetivo es completar primero el recorrido legislativo pendiente en el Senado y, posteriormente, impulsar un proyecto específico destinado a las denominadas “zonas cálidas”.
Este esquema permite comprender cómo se está desarrollando la negociación. Aunque no existe oficialmente un acuerdo que vincule ambas iniciativas, lo cierto es que los dos planteos comenzaron a ser tratados de manera simultánea y dentro de una misma conversación política.
De esta manera, los mandatarios provinciales contarían con un canal concreto para llevar adelante un pedido que consideran prioritario para sus distritos, mientras que el Ejecutivo tendría la posibilidad de sacar del camino una de las trabas políticas que hoy dificultan la sanción definitiva de Zonas Frías.
El costo fiscal y los límites
Para la Casa Rosada, el esquema también permitiría evitar que la discusión por los subsidios energéticos termine profundizando las diferencias entre las distintas regiones del país. La idea que busca instalar el oficialismo parte de reconocer que las necesidades vinculadas a las condiciones climáticas no son iguales en todo el territorio argentino, marcado por fuertes contrastes de temperatura.
El desafío posterior será convertir ese criterio general en un régimen tarifario definido, pero también establecer con precisión cuánto dinero demandaría para el Estado y de dónde saldrían los recursos necesarios para sostenerlo.
Ese aspecto todavía se encuentra en una instancia de evaluación técnica. Por ese motivo, el encuentro de Posadas tendrá principalmente un carácter político: los gobernadores buscarán acordar una postura común como región antes de entrar en detalles sobre quiénes accederían al beneficio, durante qué meses regiría, qué niveles de consumo quedarían comprendidos y cómo se implementaría una eventual tarifa diferencial.
La intervención personal de Diego Santilli forma parte de un objetivo más amplio del Gobierno: recomponer y encauzar el vínculo con los gobernadores en un escenario donde una parte significativa de las iniciativas legislativas impulsadas por Javier Milei depende del respaldo de espacios provinciales y sectores aliados.
La falta de una mayoría propia en el Congreso obliga al oficialismo a negociar cada proyecto por separado. Esta situación adquiere especial relevancia en el Senado, donde los gobernadores mantienen capacidad de influencia sobre un número importante de legisladores y pueden resultar determinantes a la hora de definir una votación.
Desde su lugar al frente de la Jefatura de Gabinete, Santilli asumió un rol central en las negociaciones. Durante el fin de semana, el funcionario concentró sus esfuerzos en acercar posiciones entre los distintos gobiernos provinciales antes de la reunión de Posadas, con la intención de que el encuentro no comenzara sin un acuerdo previamente encaminado con la Nación.
El Gobierno espera que la cumbre permita unificar y encauzar el reclamo del Norte Grande, en lugar de convertirse en el punto de partida de una nueva disputa política entre la Casa Rosada y las provincias.
Fortalecer el vínculo entre Nación y provincias
La participación de gobernadores que se encuentran en la oposición suma un componente político relevante a la estrategia oficial. Si finalmente los diez mandatarios logran consensuar una postura común, el Gobierno podría obtener para Zonas Frías un nivel de respaldo que trascienda ampliamente a sus aliados habituales.
Al mismo tiempo, los gobernadores tendrían la posibilidad de presentar el eventual beneficio para las provincias afectadas por temperaturas extremas como una iniciativa impulsada por el conjunto del Norte Grande, en lugar de mostrarlo como el resultado de acuerdos particulares alcanzados con la Casa Rosada.
En este escenario, el acuerdo que se intenta alcanzar en torno a Zonas Frías representa para el Gobierno una oportunidad para atender dos frentes de manera simultánea. El primero consiste en conseguir los respaldos parlamentarios que necesita para completar el trámite legislativo de una propuesta que considera estratégica.
El segundo apunta a darle un cauce político e institucional al reclamo de los gobernadores del Norte Grande, evitando que la falta de una respuesta termine convirtiéndolo en un nuevo punto de conflicto entre las provincias y la Casa Rosada.
El diálogo que el Gobierno mantiene con los mandatarios provinciales también expone una modalidad de negociación que la gestión de Milei necesita afianzar de cara al próximo período legislativo. En esta oportunidad, la discusión no quedó circunscripta a los fondos que reciben las provincias o a los reclamos vinculados con las cuentas públicas, sino que se trasladó hacia una política específica capaz de dar respuesta a necesidades concretas de cada región.
Para los gobernadores, este esquema representa una herramienta para plantear las necesidades particulares de sus provincias dentro de la negociación. Para el Gobierno nacional, en cambio, ofrece la chance de sumar apoyos parlamentarios sin tener que modificar de manera sustancial los proyectos que ya comenzaron a ser tratados por el Congreso.
Cómo sería el futuro régimen para las llamadas zonas cálidas
El debate en torno a las “zonas cálidas” se encuentra todavía en una etapa inicial. Una vez que los gobernadores alcancen un consenso político, quedará por establecer qué alcance tendrá el eventual beneficio, qué provincias y localidades podrán acceder y cuáles serán los criterios de temperatura y consumo eléctrico que deberán cumplirse para quedar incluidos en el régimen.
Otro de los puntos que el Ejecutivo deberá definir será cómo incorporar una tarifa diferenciada sin apartarse de su estrategia de reducir y concentrar los subsidios destinados al sector energético.
La manera en que se resuelva esa cuestión será clave para determinar la dimensión que finalmente tendrá el nuevo régimen y, al mismo tiempo, para impedir que la propuesta termine chocando con las metas fiscales y energéticas fijadas por el Gobierno nacional.
Por este motivo, la Casa Rosada busca que la futura iniciativa sea elaborada de manera consensuada con los gobiernos provinciales, en lugar de que aparezca como una medida definida exclusivamente por la Nación. El objetivo es que los gobernadores tengan participación activa en el diseño del régimen y que, posteriormente, el proyecto pueda ser enviado al Congreso con un respaldo regional amplio que contribuya a acelerar su tratamiento legislativo.
Posadas, la primera prueba para el entendimiento
La primera instancia de esta negociación tendrá lugar este miércoles en Posadas, donde los diez mandatarios provinciales intentarán unificar criterios y establecer los lineamientos iniciales de la propuesta que luego desarrollarán junto con el Ejecutivo. Si el acuerdo logra consolidarse, el principal resultado para el Gobierno nacional será allanar el camino legislativo para que Zonas Frías sea aprobado definitivamente por el Senado.
Para Diego Santilli, el entendimiento que busca alcanzar con los gobernadores tiene una relevancia que va más allá del debate sobre las tarifas de electricidad. Su papel como jefe de Gabinete lo ubicó en el centro de las gestiones destinadas a reunir el respaldo de los gobiernos provinciales que el oficialismo necesita para avanzar con su agenda en el Congreso.
Lograr que administraciones de distintas orientaciones políticas coincidan en una misma postura —incluso aquellas que mantienen fuertes diferencias con la Casa Rosada— le permitiría al funcionario mostrar la capacidad del Gobierno para construir acuerdos que atraviesen las fronteras partidarias en una de las regiones con mayor diversidad política del país.
De todos modos, el acuerdo todavía deberá superar la etapa clave de las negociaciones, que se desarrollará durante esta semana. Hasta que llegue ese momento, continuarán las conversaciones entre las partes con el objetivo de arribar a Posadas con los principales desacuerdos ya encaminados. En el Gobierno mantienen una mirada optimista y confían en alcanzar un consenso que permita que los gobernadores respalden el proyecto de Zonas Frías cuando sea tratado por el Senado.
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