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¿Cómo afrontar el trastorno de sueño sufrido por niños?

El acoso escolar, la violencia basada en el género, las pérdidas emocionales o cambios abruptos pueden estar en la raíz de esta situación.
Por  Redacción de TodoJujuy.com

Los problemas de sueño que experimentan los niños pueden tener un impacto significativo en su calidad de vida. Estos trastornos pueden originarse por una variedad de razones, que incluyen condiciones médicas, factores psicológicos y ambientales.

En una investigación divulgada en el Journal of Clinical Psychology en 2020, se analizaron las particularidades del insomnio en niños, los elementos de riesgo asociados, y las estrategias de tratamiento más eficaces. Este estudio reveló que el insomnio infantil es una preocupación extendida que puede vincularse con elementos emocionales, incluyendo la ansiedad, así como con factores ambientales, como la carencia de una rutina de sueño adecuada.

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Existe una inquietud generalizada acerca de la exposición de los niños a extensos periodos frente a pantallas, dado que los dispositivos móviles son cada vez más comunes y accesibles, y se teme que esto pueda afectar su desarrollo.

En la sociedad actual, los niños son expuestos a una estimulación digital excesiva desde muy temprana edad, a menudo sin una guía adecuada, y carecen de la madurez psicológica y cognitiva necesaria para procesar las experiencias sensoriales que experimentan.

Los niños pequeños quedan inmersos en esas imágenes saturadas de estímulos visuales y auditivos, en las cuales, en muchas ocasiones, la narrativa y las palabras pasan a un segundo plano. Esta constante exposición a imágenes a través de dispositivos impacta negativamente en el desarrollo emocional y psicológico de los niños.

Además, algunas de estas imágenes pueden ser extremadamente perjudiciales para la psicología infantil, ya que contienen elementos de violencia y sexualización que el niño no está preparado para comprender ni procesar adecuadamente.

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Uno de los resultados de estar expuesto a esta situación es la dificultad para conciliar el sueño o la experimentación de despertares perturbados debido a niveles elevados de ansiedad y estrés.

En una investigación publicada en JAMA Pediatrics en el año 2019, se analizó la relación entre el tiempo dedicado a las pantallas y la cantidad de horas de sueño en niños de 2 a 5 años. Los resultados del estudio indicaron que un mayor tiempo frente a las pantallas, especialmente antes de ir a dormir, se relacionaba con una reducción en la cantidad de horas de sueño en estos niños. Esto plantea la posibilidad de que el exceso de exposición a dispositivos digitales pueda ser un factor contribuyente en los problemas de sueño en la niñez.

Además, la carga de actividades escolares, deportivas y académicas extracurriculares abrumadoras fuerza a los niños a adaptarse a horarios y presiones que los desequilibran. Este agotamiento tanto físico como mental puede llevar a dificultades para conciliar el sueño y a despertares que perturban el ritmo natural del descanso.

Un estudio divulgado en el Journal of Adolescent Health en 2018 investigó el impacto del exceso de actividades extracurriculares en el sueño de los adolescentes. Los resultados señalaron que los jóvenes que se involucraban en un mayor número de actividades extracurriculares tendían a dormir menos durante la semana.

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Además, aquellos que participaban en diversas actividades extracurriculares, que incluían deportes, música y clubes, experimentaron una disminución más significativa en la duración de su sueño. La reducción en la cantidad de descanso se vincula con un aumento en los niveles de somnolencia durante el día y desafíos en la concentración.

Diversas preocupaciones también pueden interferir en la capacidad de conciliar el sueño o provocar despertares en estado de alerta. Entre los factores más comunes se incluyen problemas escolares, como el acoso escolar, conflictos familiares, tensiones, maltrato, situaciones de violencia de género, procesos de duelo o cambios abruptos en la vida. En ocasiones, la llegada de un nuevo hermano puede generar desestabilización debido a la necesidad de compartir la atención de los padres, lo que puede resultar en dificultades para dormir o separarse de la madre en algunos niños.

Los trastornos del sueño más comunes

  • Pesadillas: se refieren a experiencias oníricas aterradoras que interrumpen el sueño de los niños durante la noche. Estos sueños pueden estar vinculados con situaciones de estrés, ansiedad o formar parte del desarrollo infantil.

  • Episodios de angustia nocturna: se caracterizan por despertares aterrados en los niños, aunque no llegan a estar completamente despiertos. En la mayoría de los casos, los niños no recuerdan estos episodios al día siguiente.

  • Insomio: en la infancia, esto puede originarse debido a factores emocionales, como el estrés o la ansiedad, o estar relacionado con problemas médicos.
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Asimismo, existen otros tipos de trastornos del sueño, tales como:

  • Síndrome de las piernas inquietas: también reconocido como síndrome de Willis-Ekbom, se trata de un trastorno neurológico caracterizado por una sensación incómoda en las extremidades inferiores, la cual se alivia mediante el movimiento. Este síndrome puede dificultar que un niño concilie el sueño durante la noche.
  • Apnea del sueño: se trata de un trastorno que provoca interrupciones en la respiración durante el sueño debido a una obstrucción en las vías respiratorias. Esto puede manifestarse mediante ronquidos intensos, pausas en la respiración y problemas para conciliar el sueño en los niños.

  • Sonambulismo: los niños sonámbulos se levantan de la cama y pueden llevar a cabo diversas acciones mientras están dormidos. La mayoría de las veces, no tienen recuerdos de estos episodios al despertar.

  • Trastornos del ritmo circadiano: Los niños pueden experimentar dificultades para sincronizar su reloj biológico interno con los horarios de sueño regulares. Esto puede ser especialmente común en niños o adolescentes que pasan largas horas jugando videojuegos hasta altas horas de la noche, por ejemplo.

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Estos desafíos generan una sensación de cansancio durante el día, lo que significa que los niños y niñas experimentan somnolencia diurna debido a la falta de un buen descanso nocturno. Esta somnolencia no solo afecta su calidad de vida, sino también su rendimiento en la escuela.

Es esencial establecer una rutina y una estructura que permitan equilibrar las actividades extracurriculares con el descanso necesario. Además, es fundamental asignar un tiempo específico para la exposición a las pantallas. Esto no solo contribuye a evitar un uso excesivo de dispositivos, sino que también promueve la autorregulación. En un mundo caracterizado por la constante conexión, la capacidad de desconectar de las pantallas se convierte en un refugio para la salud mental. Proporciona alivio y confianza al recordar que existe vida más allá de los teléfonos móviles y las tabletas.

Mantener una comunicación abierta con los niños, niñas y adolescentes les brinda la oportunidad de expresar las posibles fuentes de inquietud o ansiedad que puedan estar interfiriendo en su capacidad para dormir y descansar.

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En caso de que un niño continúe experimentando dificultades de sueño a pesar de tomar estas medidas, es aconsejable buscar la orientación de un profesional de la salud. Este experto puede evaluar la situación y proporcionar un tratamiento adecuado según sea necesario.

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