Adicionalmente, Soledad Menéndez, consultora en dietética y nutrición natural y coach con certificación en salud y estilo de vida, señala que otra de las bondades del diente de león radica en su capacidad de adaptarse a diversas formas de consumo: “Se puede agregar a todo tipos de comidas, sobre todo a ensaladas e infusiones”.
La planta de diente de león se caracteriza por su nobleza, con un contenido de aproximadamente el 85% de agua y una abundancia de propiedades saludables. No obstante, Shcherbina enfatiza que, dado que es una hierba, su consumo debe ser moderado, ya que "existen algunas precauciones a tener en cuenta, como "los minerales que no se aprovechan de forma eficiente en comparación con los que provienen del origen animal”.
No obstante, es un antioxidante de gran potencia gracias a la existencia de flavonoides, polifenoles, mucílagos y carotenoides. Como señala Menéndez, estos compuestos salvaguardan las células del cuerpo de los dañinos radicales libres, sustancias nocivas que, si se acumulan en el organismo, pueden dar lugar a enfermedades.
A su vez, esta planta tiene propiedades diuréticas y depurativas, “que ayudan a eliminar el exceso de líquidos del cuerpo y estimulan la función renal”, comenta Di Tullio. Por otro lado, al ser fuente de fibra, agrega la especialista, “fomenta el tránsito intestinal y la digestión, depura el hígado, reduce el estreñimiento y contribuye al desarrollo de la microbiota”. Producto de todas estas bondades, el diente de león “también tiene efecto antiinflamatorio”, puntualiza Di Tullio.
Además, Shcherbina destaca que la raíz del diente de león contiene inulina, un polisacárido que actúa como prebiótico y estimula el crecimiento de la flora intestinal, una función particular de este componente.
En cuanto a los micronutrientes, las expertas consultadas subrayan que esta planta es una valiosa fuente de vitaminas. La más sobresaliente es la vitamina C, cuya principal función, además de reforzar el sistema inmunológico, consiste en contribuir a la producción de colágeno, un factor de gran relevancia en mujeres mayores de 20 años, ya que a partir de esta edad, aunque de forma gradual, comienzan a perderlo, según las palabras de revela Menéndez. Asimismo, señala que la incorporación de este nutriente es fundamental para las personas que siguen una dieta vegana o vegetariana, ya que mejora la absorción del hierro.
A su vez, la presencia de vitamina A, “protege la piel, ayuda a mantenerla sana y a darle brillo”, menciona Di Tullio. El diente de león constituye igualmente una fuente significativa de vitamina K, que desempeña un papel crucial en la formación de huesos y tejidos saludables, así como en la coagulación sanguínea. Esta hierba contiene, además, las vitaminas del complejo B, que participan activamente en la producción de glóbulos rojos y en la síntesis de enzimas, además de contribuir al mantenimiento de la salud de las neuronas cerebrales. Por último, Di Tullio resalta su riqueza en ácido fólico, un nutriente esencial para prevenir la anemia y promover la producción de glóbulos rojos.
En lo que respecta a los minerales, Di Tullio menciona que contiene magnesio, que desempeña un papel en la regulación y el equilibrio del sistema nervioso, además de contribuir a la síntesis de proteínas. También aporta potasio, un componente esencial en la contracción muscular, el mantenimiento del ritmo cardíaco, la mejora de la transmisión nerviosa y el adecuado funcionamiento renal.
Adicionalmente, según indican las expertas, el diente de león también proporciona calcio, un mineral que fortalece y preserva la salud de los huesos y los dientes, y hierro, un nutriente encargado del transporte y almacenamiento de oxígeno en el organismo, además de desempeñar un papel en la formación de la hemoglobina, que es una componente de los glóbulos rojos.
Cada parte de la planta se puede utilizar como alimento, desde las hojas y flores hasta la raíz. Respecto a esta última, Shcherbina menciona que se puede cortar en finas láminas y agregar a las ensaladas, o incluso secar, tostar, moler y utilizar en infusiones. En cuanto a las hojas, se pueden cocinar al vapor o hervir y añadir a guisos, sopas o purés. Si se prefiere consumirlas frescas, la opción es mezclar las hojas jóvenes en ensaladas, mientras que las hojas maduras se recomienda picarlas finamente debido a su posible sabor amargo, como especifica la nutricionista. Los botones florales, también comestibles, se pueden consumir crudos, al vapor, cocidos, fritos o en forma de encurtidos, especialmente cuando están en su etapa de inmadurez.
No obstante, para preservar los nutrientes de la planta durante la cocción, es importante considerar el siguiente consejo: “debe ser incorporada al agua una vez que rompió el hervor para que el tiempo de cocción sea bajo”, revela Shcherbina. Y puntualiza que los principales nutrientes afectados por esta destrucción son las vitaminas lábiles, sensibles al calor, tales como la C y la A.
En este sentido, Menéndez sugiere otra alternativa para consumir el diente de león en forma de "tintura madre", que consiste en el extracto hidroalcohólico de la planta después de un proceso de maceración y se ingiere en forma de gotas. Según ella, esta forma de consumo es beneficiosa debido a la mayor concentración de sus propiedades, lo que la hace particularmente eficaz en el tratamiento de afecciones hepáticas y otras condiciones.
Cuando se le preguntó acerca de la cantidad recomendada para su consumo, Menéndez explicó que, dado que se trata de una hierba, es importante no excederse en la ingesta, ya que “si se ingieren a diario grandes cantidades, a largo plazo se puede manifestar algún tipo de rechazo o malestar gástrico”.
En cambio, Shcherbina aclara que, a pesar de sus beneficios, su utilización puede ser inapropiada para individuos con afecciones en los riñones, vías biliares y sistema digestivo, por lo que resulta de extrema importancia consultar a un profesional antes de consumirlo. Además, las expertas coinciden en que no es recomendable para niños menores de dos años ni para mujeres embarazadas, ya que no existen suficientes investigaciones que respalden su consumo en estos grupos demográficos.
No obstante, excluyendo estas situaciones excepcionales, esta planta es apropiada para adultos en buen estado de salud, especialmente para aquellos que buscan mejorar su metabolismo. Según Di Tullio, una excelente elección al incorporarla en diversas infusiones es combinarla con otras hierbas como la manzanilla, no solo para realzar los sabores, sino también para enriquecer aún más su contenido nutricional. Para aquellos que no toleran completamente su sabor amargo, Menéndez sugiere otra opción: mezclarla con unas gotas de limón, un cítrico que suaviza esta intensa nota de sabor.
Por último, aunque el diente de león está disponible en tiendas de productos naturales, algunas personas prefieren obtenerlo directamente de la naturaleza, recolectándolo por sí mismas. En estas circunstancias, Shcherbina concluye con un consejo: “Para la recolección de los yuyos, se deben tener en cuenta precauciones y saber identificar áreas contaminadas ya sea por animales, basurales, plantaciones fumigadas con pesticidas o con alto flujo de automotor. Por lo tanto, cuando se juntan plantas silvestres para su consumo, es preciso comprobar que provengan de áreas seguras y libres de contaminantes”.
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