Las expectativas que tenemos sobre nuestra vida son aquello que esperamos que suceda. En principio podemos decir que todos queremos que nos suceda algo bueno. Pero no siempre hacemos una evaluación integral y profunda acerca de esas expectativas. No nos preguntamos, por ejemplo, qué posibilidades reales hay de que suceda aquello que esperamos o, si sucediera, qué consecuencias deseadas e indeseadas tendría.

Cualquiera de las dos opciones (que no suceda lo que queremos o que suceda pero no tenga los resultados positivos que soñábamos) suele llevarnos a una sensación del tipo "La vida me engañó". En la primera opción: la vida me engañó porque hice todos los deberes para que algo sucediera pero no sucedió. En la segunda opción: la vida me engañó porque sucedió lo que quería pero no resultó.

CARACTERÍSTICAS DE LAS EXPECTATIVAS VIABLES

Las expectativas suelen ser viables cuando tienen características como éstas:

- Son genuinas (no son un mandato impuesto por otros).

- Son concretas (no son pura espuma).

- Se potencian entre sí (no se contraponen u obstaculizan).

- Son acotadas (no son infinitas ni inconmensurables).

- Responden a una etapa actual o futura (no son obsoletas ni eternos pendientes de tiempos que ya pasaron).

- Son saludables en el proceso de alcanzarlas (no implican el combo sangre, sudor y lágrimas).

EL SEMÁFORO

Para evaluar si las expectativas son viables pueden apelar al concepto de semáforo: le otorgamos el color verde a las que son viables, amarillo a las complicadas y rojo a las inviables. Háganlas jugar en su conjunto, porque si las aíslan y las toman una por una se les puede pasar de largo lo que resulta de una mirada más integral.

Algunos ejemplos para estar alertas: Si estudiaron una carrera sólo por herencia, el hecho de recibirse no necesariamente va a generar una sensación de plenitud. Si quieren ver una estrella fugaz y solo disponen de diez minutos cerca del Obelisco probablemente no lo logren. Si quieren dejar un empleo y tener rápida estabilidad económica con un nuevo emprendimiento es muy posible que no suceda. Si quieren esto, y lo otro y lo de más allá, pierden foco como para concretar algo de eso. Si siempre quisieron escribir un libro y no sucedió hasta ahora, tal vez es mejor sacar el deseo de la mochila (y ver qué pasa más adelante, sin ese peso; o tal vez nunca). Si obtener lo que buscan implica desatender todos los otros aspectos de la vida, probablemente cuando lo consigan (si lo consiguen) no van a poder disfrutarlo.

Como verán, lo expuesto va un poco en contra de "Sueña, que soñando alcanzarás tu sueño". Y no solamente por la redundancia de palabras y por el español neutro propio de toda frase que se precie de ser inspiradora, sino porque con soñar no alcanza. Hay que modelar las expectativas para acercarnos un poco más a ellas, además de que hay que trabajar mucho para contribuir a que sucedan, y si estamos muy ocupados sólo soñándolas no tenemos tiempo para generar condiciones para que se vuelvan posibles.

Fuente: Revista Ohlalá

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