Los anteojos de sol se deben comprar en ópticas, nunca en la calle o en ferias. Antes de elegirlos, es importante visitar al oftalmólogo para realizar un examen visual, ya que de tener algún problema éste debería ser corregido en los anteojos. Además, las gafas elegidas deben tener la protección adecuada.

Es importante, también, que los anteojos tengan la graduación del paciente que padece defectos ópticos de lejos. Esto evita que la persona tenga complicaciones en los ojos o síntomas como nauseas, cefaleas y mareos secundarios a la distorsión de imágenes. Y, por supuesto, permiten tener una mejor visión.

Usar anteojos de sol sin las medidas de seguridad necesarias nos puede traer dos complicaciones: las cataratas a temprana edad y la maculopatía. La primera puede ser resuelta quirúrgicamente, pero la segunda tiene pronóstico reservado ya que produce daño en las células retinianas (y de acuerdo a la magnitud de dicho daño las secuelas pueden ser severas).

Una vez resuelta la cuestión de la graduación, hay que pensar en los cristales. Hay dos tipos:

* Orgánicos (acrílico). Se rayan más, pero se rompen menos. Como pesan menos, son aconsejables para los pacientes con defectos ópticos altos, como por ejemplo la miopía.

* Inorgánicos (vidrio). Es más posible que se rompan al caerse.

Sin embargo, más allá de esto, lo importante es que los cristales filtren más del 98 por ciento de los rayos ultravioletas solares (UVA y UVB), aunque no hay gafas de sol que aseguren el 100 por ciento de protección.

¿Cómo reconocer un buen par de anteojos?

Las ópticas cuentan con un aparato digital llamado lensómetro, que mide en forma técnica el porcentaje de filtro solar y puede establecer si los anteojos de sol tienen la protección adecuada.

Esto también puede realizarse de manera “casera”. Para eso, hay que colocarse frente a un espejo, a 60 centímetros de distancia, con las gafas de sol colocadas. Si tienen buen filtro, la persona no debería verse los ojos. Por Sebastián Battaglia, médico de oftalmología y de oftalmología infantil del Hospital Universitario Austral de Buenos Aires.

Los cristales de mala calidad son enemigos de tus ojos, por lo que nuestro consejo es que gastes un poco más y compres tus anteojos de sol en una óptica. No todos son súper caros, podés encontrar opciones un poco más accesibles -aunque no sean el último modelo de moda- y que sean buenos para la salud de tus ojos.

Anteojos truchos

¿Qué me puede pasar?

Es probable que te digas a vos misma que no pasa nada por usarlos un par de veces minimizando las consecuencias. La idea no es alarmarte ni que los tires al tacho, sino que sepas que pueden dañar tu visión generando cataratas tempranas. Además, podés presentar afecciones y deterioros en todas las capas del ojo: conjuntiva, cristalino, córnea o retina. Además, los anteojos baratos no bloquean los rayos ultravioletas.

Algunos síntomas Las nauseas, los mareos y los dolores de cabeza son algunas de las consecuencias del uso de los lentes de sol "truchos". Si pasás mucho tiempo con ellos puestos, acordate de darte un respiro. El material de mala calidad puede provocarte alguno de estos síntomas, ¡evitalos!

¿Lo ideal? Consultá con un oftalmólogo para encontrar el mejor para vos.

FUENTE: Clarín

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