Boca se presentó en el Alberto J Armando con la cabeza puesta en la Copa Libertadores. El objetivo de sacar un resultado favorable en la primera semifinal ante Palmeiras motivó a Guillermo Barros Schelotto de formar un mix entre titulares y suplentes.

La solidez que caracteriza al estilo de Edgardo Bauza fue una complicación extra para el Xeneize, ya que la gestación creativa que estaba en los pies de Cardona, Zárate, Almendra, Benedetto y Villa no representaba ningún peligro para Rosario Central.

Durante la primera etapa la visita tuvo las acciones más claras para ponerse en ventaja. Las intervenciones de Washington Camacho y Fernando Zampedri significaron una amenaza constante para Agustín Rossi, quien demostró solidez en cada respuesta del ataque rosarino.

A pesar de la disconformidad por la producción expuesta en el primer tiempo, el Mellizo decidió esperar para realizar las variantes y envió a los mismos once para que reanuden el pleito, apostando a que los gritos del vestuario hagan reaccionar a los protagonistas boquenses.

FUENTE: Infobae
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