La siesta en Jujuy: el descanso que desafía la cultura del "hiperrendimiento"
El docente Juan Guzmán retoma un libro de Constanza Michelson para pensar la siesta en Jujuy y el descanso en una sociedad obsesionada con la productividad.
La siesta en el foco: Los jujeños no somos vagos, ofrecemos resistencia hacia el mandato de la productividad
En tiempos de productividad permanente y pantallas encendidas, la siesta jujeña vuelve a cobrar sentido. El docente de sociología Juan Guzmán propone repensar el descanso cotidiano a partir de las ideas de la autora Constanza Michelson, quien cuestiona la cultura del “hiperrendimiento” y plantea recuperar la noche, la intimidad y el derecho a detenerse.
La siesta jujeña: un descanso cultural que hoy cobra nuevo sentido
En medio de un ritmo de vida cada vez más acelerado, el descanso se transformó en un tema central para la salud y la vida cotidiana. En ese contexto, Guzmán propone volver la mirada sobre una práctica profundamente arraigada en el norte argentino: la siesta.
Para el docente, la insistencia actual en la importancia de dormir bien refleja una señal clara de las tensiones que atraviesan las sociedades contemporáneas. “Me llama la atención que en las secciones de salud nos bombardean con dormir bien. Entonces hay un síntoma en la sociedad de que la gente no está durmiendo bien”, señaló.
Desde esa observación, Guzmán plantea que la tradicional siesta jujeña podría interpretarse hoy como una práctica saludable y necesaria, más que como un rasgo cultural asociado al atraso. “Muchas veces cuando hablás con alguien que se cree ‘superproductivo’, la siesta es sinónimo hasta de atraso cultural”, explicó.
Sin embargo, el sociólogo propone revisar esa mirada. “También podríamos reivindicar esos espacios tan locales y particularidades tan propias como la siesta”, sostuvo.
Descanso, alimentación y actividad física: la tríada del bienestar
En los últimos años, distintos estudios científicos comenzaron a ubicar el descanso en el mismo nivel de importancia que la alimentación saludable y la actividad física.
Según Guzmán, ese mensaje ya aparece con frecuencia en los grandes medios. “Los diarios nacionales ponen al descanso en el mismo nivel de importancia que el comer bien y la actividad física. Es una tríada que no puede faltar”, afirmó.
El docente explicó que el descanso cumple un papel fundamental en múltiples procesos del organismo. “El buen descanso lleva también a que los procesos de alimentación y entrenamiento tengan la posibilidad de recuperar los músculos, hacer la digestión y reactivar las conexiones neuronales que te permiten aprender mejor”, señaló, en referencia a investigaciones realizadas en Estados Unidos.
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Pantallas, estrés y problemas de sueño
El deterioro del descanso también está relacionado con los cambios tecnológicos y laborales de las últimas décadas.
Guzmán observa que los problemas para dormir afectan especialmente a dos grupos etarios. “Los problemas de dormir tienen mucho que ver con la generación Z por la luz de los celulares y, por otro lado, entre los 20 y 40 años aparece el estrés por productividad”, explicó.
En ese contexto, retoma las reflexiones de la filósofa chilena Constanza Michelson, autora del libro "Capitalismo del yo y ciudades sin deseo".
La adicción a redes sociales, especialmente antes de dormir, perjudica la producción de melatonina al exponer a luz azul.
Guzmán sintetiza esa idea con una reflexión contundente: “Las sociedades modernas del hiperrendimiento hacen que estemos expuestos a luces todo el tiempo. La luz es sinónimo de trabajo”.
Según la autora, recuperar la noche implica también recuperar la intimidad personal. “Ella dice que tenemos que volver a la noche, volver a la sombra. Recuperar la noche es recuperar la intimidad”, explicó.
El fenómeno también se vincula con el uso permanente de los teléfonos celulares. “La luz del celular es cegadora porque hace que siempre estemos disponibles”, advirtió Guzmán.
Esa disponibilidad constante genera nuevas tensiones sociales y preguntas como por ejemplo: ¿Cuándo se responden los mensajes whatsapp?: “Pensamos que todos deberían estar productivos, aunque sea para responder si mañana compro algo para la juntada y no es así.Hay que poner límites al deseo, no estar siempre para el otro, porque ¿Cuándo estamos para nosotros? a veces estamos más para los otros para no estar con nosotros. La oscuridad es la posibilidad de estar con uno mismo y nuestra intimidad ”, reflexionó.
Constanza Michelson autora de "El Capitalismo del yo ciudades sin deseo"
Constanza Michelson autora de "El Capitalismo del yo ciudades sin deseo"
Volver al descanso y al deseo
Las ideas de Michelson también cuestionan la homogeneidad cultural que generan las redes sociales y la hiperconectividad.
“Ella habla de ‘ciudades sin deseo’ porque salimos al mundo —en la realidad y en las redes— y es todo lo mismo. No hay disrupción”, explicó Guzmán.
Frente a ese panorama, la propuesta de la autora apunta a recuperar espacios de introspección y descanso. “La idea es volver sobre nosotros, recuperar el descanso y el deseo”, concluyó.
En ese camino, prácticas culturales como la siesta jujeña cobra un valor inesperado: el de recordarnos que, en una sociedad que exige productividad constante, detenerse también puede ser una forma de resistencia.