Un informe del Ministerio de Salud de la Nación reveló que en Argentina cada cinco días fallece ahogado un niño menor de 4 años. Esto indica que por año son 73 los pequeños que mueren no sólo en piletas sino en los más variados sitios en los que hay agua. El dato preocupa y por ello en el programa Primeras Voces, de Radio Nihuil, fue entrevistada María Cecilia Rizzuti, médica pediatra, miembro del Comité de Prevención de Lesiones de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
La profesional recomendó garantizar una vigilancia atenta y permanente de un adulto responsable, eliminar o tapar reservorios de agua como pozos, baldes, cisternas o barriles e instalar cercos perimetrales en las piletas.
"El ahogamiento es un problema de todo el año y es mundial. Es cierto que en verano hay más disponibilidad de acceso a lugares con agua. El grupo más vulnerable es el que está entre 1 y 3 años porque son niños que ya tienen cierta autonomía y son muy curiosos. Entonces, sin la supervisión de un adulto están en riesgo", comenzó explicando la doctora.
No solo un espejo de agua o una pileta pueden ahogar a un niño. También puede ocurrir en la bañadera de la casa, en un tacho de pintura lleno de agua y tantos lugares más en los que se pueden caer y no logran levantarse.
Recomendaciones básicas
María Rizzuti, de la Sociedad Argentina de Pediatría, detalló algunos consejos esenciales
Lo primero es estar permanentemente atentos al niño, no desentendernos. Hemos vivido un año muy particular con los papás estresados, algunos enfocados en el teletrabajo, y tal vez no se preste la debida atención a los niños.
Es importante que que siempre haya un adulto designado, si estamos al borde de una pileta o un lugar que haya agua.
También las medidas físicas ayudan como cercos adecuados a la pileta, de 1,30 metro de alto y barrotes separados 10 por 10 centímetros y verticales para que el chico no trepe.
La gente que se muda y eligió una casa que tiene una pileta sin cerco debe saber que los cercos se pueden alquilar. El cerco es fundamental porque ante un segundo de distracción -que todos lo tenemos- la ausencia de cerco puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte de un niño
La autoconducta es otra clave. Enseñar el autocuidado a los niños es muy valioso: no correr al borde de la pileta, no jugar a ahogarse, si se zambullen en trampolín no hacerlo de cabeza ni molestar a alguien que esté debajo.
Si se llega algún lugar con espejos de agua, averiguar con los guías de turismo si es seguro para bañarse, dónde hay remolinos y si hay guardavidas.
En una embarcación tiene que haber siempre chalecos homologados y tiene que haber una persona capacitada para rescatar a un niño si cae, aunque siempre el adulto es lo principal.
A los 4 años el chico ya tiene habilidades de comprensión y de coordinación para recibir instrucción de natación pero siempre debe estar complementado con el cuidado del adulto. No porque el niño sepa nadar hay que dejarlo solo. Los chicos a veces andan a los empujones o son imprudentes y eso es lo que hay que cuidar.
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