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9 de junio de 2026 - 12:56
Sociedad.

Obesidad en perros y gatos: advierten que la alimentación por sí sola no resuelve el problema

La mitad de perros y gatos tiene sobrepeso u obesidad. Un estudio con millones de casos señala que el tratamiento también depende del vínculo con sus tutores.

Redacción de TodoJujuy
Por  Redacción de TodoJujuy

La mitad de los perros y gatos a nivel global presenta exceso de peso u obesidad. Esta cifra, sostenida por registros veterinarios de Europa, América y Asia, se replica de forma constante en consultas veterinarias de distintas partes del mundo.

La problemática no se limita únicamente al aumento de peso. La obesidad reduce la expectativa de vida de perros y gatos y se asocia a dolor en las articulaciones, diabetes y patologías cardíacas.

La obesidad en perros y gatos afecta a cerca de la mitad de los animales adultos, según registros veterinarios y una revisión publicada en Animals.

De acuerdo con un reciente estudio publicado en la revista científica Animals, la mayoría de los planes de reducción de peso en mascotas no logran resultados sostenidos porque se centran exclusivamente en la alimentación, sin considerar el comportamiento animal ni la relación que mantienen con sus tutores.

El trabajo fue realizado por Rimini Quinn y Anne Quain, pertenecientes a la Escuela de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Sídney, en Australia.

El tutor que no ve lo que el veterinario sí detecta

El exceso de peso y la obesidad figuran entre los diagnósticos más habituales en la práctica veterinaria, con una prevalencia estimada entre el 6,6% y el 11,6% de los casos atendidos. En la mayoría de las situaciones, los tutores no acuden a la consulta por este motivo específico, por lo que suele ser el veterinario quien lo identifica durante el control clínico.

En la atención veterinaria, el sobrepeso y la obesidad figuran entre los diagnósticos más frecuentes.

Los abordajes tradicionales, centrados en la reducción de calorías y el incremento de la actividad física, presentan niveles de abandono muy elevados. De hecho, uno de los estudios revisados indicó que el 56,5% de los perros incluidos en programas de adelgazamiento aumentó de peso incluso durante el propio tratamiento.

El peso que no se ve en el plato

En este caso, las investigadoras Rimini Quinn y Anne Quain realizaron una revisión de estudios veterinarios recientes utilizando el Modelo de los Cinco Dominios del bienestar animal, un enfoque que analiza la alimentación, el entorno físico, el estado de salud, el comportamiento y el bienestar mental de los animales. La búsqueda de información se llevó a cabo en las bases de datos Web of Science, PubMed y Google Scholar durante abril y diciembre de 2025.

En la práctica clínica, la herramienta diagnóstica más empleada es la puntuación de condición corporal (BCS), un sistema de evaluación que va del 1 al 9, en el que el valor 5 corresponde a un peso óptimo. Cuando un animal alcanza una puntuación de 8, ya se clasifica como obeso, ya que implica un exceso de aproximadamente un 30% respecto de su peso ideal.

La llamada ceguera de peso hace que muchos tutores subestimen el sobrepeso de sus perros y gatos, lo que dificulta el tratamiento veterinario.

La revisión detectó que una investigación retrospectiva realizada en Estados Unidos, basada en cerca de 4,9 millones de perros y 1,3 millones de gatos, corroboró que el exceso de peso alcanza aproximadamente al 50% de los perros adultos y al 45% de los gatos adultos.

Asimismo, el análisis indicó que existe mayor predisposición en animales con elevada motivación por la comida, en razas como el labrador retriever y en aquellos que conviven con tutores con hábitos de vida sedentarios. En estos casos, los perros cuyos cuidadores presentan sobrepeso tienen más de tres veces más probabilidades de desarrollar obesidad.

Entre los resultados de la revisión, Rimini Quinn y Anne Quain observaron que los animales pueden incorporar la conducta de solicitar alimento de manera insistente debido a que, en algún momento, ese comportamiento fue reforzado con una recompensa.

Cuando el tutor deja de dar golosinas, muchos perros intensifican su comportamiento de mendicidad hasta que logran su objetivo.

Cuando el tutor deja de ofrecer premios o snacks, el animal suele aumentar la intensidad de esa conducta, un proceso conocido como “estallido de extinción”. En muchos casos, esa escalada de insistencia termina provocando que el cuidador vuelva a ceder.

La revisión además incorporó una investigación realizada en Suecia, en la que se observó que el 75% de las personas participantes tendió a infravalorar el estado corporal de perros mostrados en fotografías, mientras que un 35% también subestimó la condición de su propio animal.

A este fenómeno lo denominaron “ceguera de peso”, y se considera uno de los principales desafíos en la consulta veterinaria, debido a la dificultad que implica que los tutores reconozcan el problema.

La obesidad en perros y gatos aumenta el riesgo de diabetes, dolor articular, enfermedades cardíacas y una vida más corta.

Qué debería cambiar

Luego de examinar los hallazgos, las investigadoras plantearon una estrategia más integral que no se limite únicamente al control de la alimentación. Entre las medidas sugeridas se incluye pesar al animal en cada visita veterinaria, llevar un registro detallado de todo lo que consume —incluidos premios, golosinas y restos de comida—, e incorporar dispositivos de alimentación interactiva o juegos de búsqueda de comida, con el objetivo de permitir la expresión de conductas naturales sin sumar ingesta calórica adicional.

Además, para reducir la conducta de solicitud de alimento durante los momentos en que las personas almuerzan o cenan, las investigadoras recomendaron adelantarse a ese comportamiento mediante estrategias preventivas. Una de las recomendaciones es ofrecer al perro un objeto para morder —como un juguete o un hueso— antes de que las personas se sienten a comer. Así, el animal realiza una conducta que no es compatible con acercarse a la mesa.

La mitad de los perros y gatos tiene sobrepeso.

Rimini Quinn y Anne Quain advirtieron además que gran parte de la evidencia científica existente proviene de países occidentales de altos ingresos, por lo que podría no representar adecuadamente la variedad de situaciones reales en las que conviven perros y gatos en distintos entornos.

Las investigadoras también remarcaron que aún se requieren más estudios controlados y sistemáticos para poder establecer con mayor precisión qué intervenciones de reducción de peso resultan efectivas en la práctica diaria.

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