Prepara tu propio yogur natural en casa sin complicaciones.
Hacer alimentos en casa siempre aporta un plus especial: dedicación, esmero y cariño que se reflejan en un sabor más intenso y en beneficios saludables. Aunque muchos recurran a los productos que se venden en supermercados, nunca es tarde para animarse a seguir una receta en casa que inviten a opciones nutritivas como el yogur.
Se trata de un derivado lácteo fermentado que podemos elaborar fácilmente sin mayores complicaciones. Si bien existen dispositivos específicos, como las yogurteras, que facilitan y agilizan su preparación, no es estrictamente necesario contar con uno para disfrutar de este nutritivo postre hecho en casa.
Prepara tu propio yogur natural en casa sin complicaciones.
Para preparar yogur casero necesitaremos principalmente leche, pero también un poco de otro yogur como iniciador; aunque sea comprado, servirá como cultivo porque aporta las bacterias necesarias para fermentar la leche.
Con solo estos dos ingredientes básicos, es posible obtener un yogur con textura cremosa y un toque ligeramente ácido, ideal para disfrutar en desayunos, meriendas, postres o incluso como base para otras preparaciones dulces.
Irónicamente, lo único que necesitamos para elaborar un yogur casero es otro yogur.
Receta de yogur casero
El yogur hecho en casa es un producto lácteo fermentado que se consigue combinando leche, previamente entibiada, con una porción pequeña de yogur natural. La clave del proceso consiste en conservar esta preparación a una temperatura moderada durante varias horas, permitiendo que los microorganismos presentes conviertan la leche en yogur, desarrollando así su consistencia cremosa y su sabor distintivo.
Existen yogurteras con las que preparar yogures de una forma fácil y rápida, pero no necesitamos tener en casa una para conseguir elaborar este saludable postre.
Tiempo de preparación
Tiempo total: 8-10 horas (incluye fermentación)
Tiempo activo de preparación: 15 minutos
Ingredientes
1 litro de leche entera (fresca o UHT)
1 yogur natural (125 g, sin azúcar, con fermentos activos)
Opcional: 2 cucharadas de leche en polvo (para mayor cremosidad)
Receta de yogur casero.
Cómo hacer yogur casero sin yogurtera, paso a paso
Coloca la leche en una cacerola y caliéntala hasta que esté a punto de hervir, removiendo constantemente para que no se adhiera al fondo.
Retira del fuego y espera a que la leche alcance una temperatura tibia, aproximadamente entre 40°C y 45°C; una manera de comprobarlo es introducir un dedo sin que te queme.
En un recipiente aparte, combina el yogur natural con un poco de leche tibia y mezcla hasta que quede completamente homogéneo.
Incorpora esta preparación al resto de la leche templada y mezcla suavemente para integrar los ingredientes, evitando batir en exceso.
El yogur casero es un fermentado lácteo que se obtiene al mezclar leche previamente calentada con una pequeña cantidad de yogur natural.
Si vas a usar leche en polvo, agrégala ahora y revuelve bien para que no se formen grumos.
Distribuye la preparación en frascos de vidrio previamente lavados y secos. Cúbrelos con film transparente o con sus tapas correspondientes.
Coloca los frascos en un sitio cálido y protegido de corrientes de aire (puede ser dentro del horno apagado con la luz encendida o envueltos en una manta para conservar el calor).
Permite que la mezcla fermente entre 8 y 10 horas sin mover los envases, ya que cualquier agitación puede hacer que el yogur quede demasiado líquido. A mayor tiempo de fermentación, más consistente y ácido será el resultado.
Una vez que el yogur haya adquirido firmeza, refrigéralo por al menos 2 horas antes de servir; esto ayudará a mejorar tanto la textura como el sabor.