El investigador Lucas Enrico, uno de los especialistas que participó del proyecto, explicó en diálogo con TodoJujuy que el trabajo surgió a partir de una convocatoria realizada por la entonces Dirección Nacional de Biodiversidad con el objetivo de actualizar la información disponible sobre los ecosistemas argentinos y responder a los compromisos ambientales asumidos por el país hacia 2030. "Nos convocó el Ministerio de Ambiente de Nación para actualizar la descripción de algunos ecosistemas de Argentina y realizar por primera vez la descripción de algunos otros. Fue un pedido para cumplir algunos objetivos de las agendas ambientales que ha firmado Argentina con vistas al 2030", sostuvo.
Un trabajo que incorpora por primera vez todos los ecosistemas del país
Hasta ahora existían numerosos estudios sobre distintos ambientes naturales, pero no una herramienta que integrara en un mismo documento los ecosistemas terrestres, los de agua dulce y los marinos.
El nuevo informe describe y caracteriza 55 ecosistemas terrestres, 66 ecosistemas acuáticos continentales y 12 ecosistemas marinos, convirtiéndose en la base de información más completa elaborada hasta el momento sobre el patrimonio natural argentino.
Entre los ecosistemas terrestres incluidos aparecen varios presentes en Jujuy. "Lo que vemos es una actualización de los más conocidos, como las selvas de las Yungas, los bosques de montaña, el Chaco húmedo, el Chaco seco, la Prepuna y la Puna", sostuvo y agregó que el trabajo incorporó por primera vez una caracterización detallada de ríos, lagos, cuencas hídricas y ecosistemas marinos.
"Lo que se hizo fue incorporar también los ambientes de agua dulce, es decir ríos, lagos y cuencas hídricas continentales, y también los ecosistemas marinos de Argentina. Por primera vez se unificó todo en un único trabajo y en un único documento", comentó sobre la provincia.
Ecosistemas terrestres (izq.) y ecosistemas acuáticos continentales loticos.
El mapa muestra cómo cambiaron los ecosistemas por la acción humana
Uno de los aspectos más importantes del relevamiento es que no refleja únicamente el paisaje actual, sino la distribución potencial que deberían tener los ecosistemas si no hubieran sufrido modificaciones provocadas por las actividades humanas.
Enrico explicó que esa información permite comprender cuánto cambiaron los ambientes naturales durante las últimas décadas. "Cuando hablamos de distribución potencial nos referimos a que estos ecosistemas han sido modificados por acción del hombre. Donde debería haber cierto tipo de vegetación hoy es muy común encontrar ciudades, campos agrícolas o áreas deforestadas", explicó el científico.
El investigador ejemplificó que algunos ambientes del país ya perdieron gran parte de su superficie original. "En el caso de los pastizales pampeanos hay ecosistemas que han visto modificada cerca del 70% de su superficie original", precisó.
Los lagos de altura de Jujuy, entre los ecosistemas analizados
Uno de los ejemplos que incluye el informe son los lagos Vilama y Pozuelos, dos humedales altoandinos ubicados en la Puna jujeña. Ambos forman parte de cuencas cerradas, donde el agua ingresa principalmente por las lluvias y el deshielo, pero no tiene salida hacia ríos u océanos, por lo que se pierde casi exclusivamente por evaporación.
Los investigadores explican que estas características hacen que sus aguas acumulen naturalmente una elevada concentración de sales y minerales. En el caso de Vilama, situado a unos 4.600 metros sobre el nivel del mar, el lago presenta una alta salinidad y su nivel cambia según las precipitaciones y las nevadas de cada año.
Por su parte, la Laguna de los Pozuelos, ubicada a unos 3.600 metros de altura, puede reducir notablemente su superficie durante la estación seca e incluso, en algunos años, llegar a secarse por completo. El informe también señala que sus aguas contienen concentraciones elevadas de minerales como arsénico, cobre y hierro, producto tanto de procesos geológicos naturales como de actividades mineras desarrolladas en la región.
Los autores remarcan que contar con este tipo de información resulta fundamental para comprender el funcionamiento de estos ambientes únicos y planificar estrategias de monitoreo y conservación frente a las presiones ambientales.
Una herramienta para planificar la conservación
El informe no fue pensado únicamente como un documento científico. También busca convertirse en una herramienta para quienes toman decisiones sobre el territorio.
Cada ecosistema cuenta con una ficha técnica que reúne información geográfica, climática, biológica y ambiental. Allí se describen las especies características, el estado de conservación, las áreas protegidas, los servicios ecosistémicos que brinda y las principales amenazas que enfrenta. Además, toda la información fue integrada en un Sistema de Información Geográfica (SIG), una plataforma digital que permite visualizar mapas junto con datos ambientales, límites de áreas protegidas y otras variables útiles para la planificación.
Para Enrico, conocer primero cómo son los ecosistemas resulta indispensable antes de decidir cómo protegerlos. "Tener conocimiento de qué deberíamos tener en cada uno de los puntos del país permite establecer, por ejemplo, estrategias de conservación o estrategias de uso de estos ecosistemas", sintetizó.
Cuáles son las principales amenazas
Uno de los apartados más relevantes del informe identifica las principales presiones que afectan a cada ambiente natural. Según explicó el investigador, especialistas de todo el país elaboraron un listado con las amenazas más importantes para cada ecosistema. "Para cada uno de los ecosistemas los especialistas hicieron una lista de las cuatro o cinco principales amenazas a las que están expuestos", precisó.
Entre ellas aparecen la expansión de la frontera agrícola, la deforestación, el reemplazo de bosques por monocultivos forestales, la urbanización y los efectos del cambio climático.
En el caso del noroeste argentino, Enrico señaló que el incremento de las temperaturas ya genera modificaciones visibles. "Muy probablemente en la región del noroeste el aumento de las temperaturas afecta algunos ecosistemas particulares desde el punto de vista del derretimiento de glaciares, pero también las modificaciones de ambientes puneños", puntualizó.
Ecosistemas acuáticos continentales lenticos (Izq.) y ecosistemas marinos.
Un aporte para las futuras generaciones
Los investigadores consideran que este trabajo será una referencia para organismos públicos, instituciones educativas y científicos, pero también para la planificación del desarrollo y la conservación de la biodiversidad. "Primero tenemos que conocer los ecosistemas, su distribución y las especies que los integran para después poder plantear estrategias de conservación o de manejo", aseguró y concluyó: "La ciencia pública se ha puesto a disposición para obtener un producto que creemos que va a ser muy útil para las próximas generaciones, tanto en el sistema educativo como para los tomadores de decisiones."
El resultado es una base integrada y estandarizada que, por primera vez, reúne información de todos los ecosistemas argentinos en un solo documento. Para provincias como Jujuy, donde conviven ambientes tan distintos como las Yungas, la Prepuna y la Puna, esta herramienta ofrece un punto de partida para comprender mejor el territorio y contar con información científica actualizada al momento de planificar su conservación y uso sostenible.
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