Volver al pasado para soportar el presente: qué dice un psicólogo jujeño sobre la nostalgia
La nostalgia reaparece como refugio emocional ante el estrés. Volver a momentos felices ayuda a regular el estrés. Cuál es la mirada de un psicólogo jujeño.
La nostalgia volvió a escena. Las fotos del 2016 reaparecen en redes, los filtros cálidos imitan otra época y los usuarios juegan a recuperar el “antes”, cuando todo parecía más simple. Para el psicólogo jujeño Rodrigo Aladzeme (MP 284), no es una casualidad. “La nostalgia es una emoción compleja que aparece para alivianar el estrés”, aseguró.
Según explica desde Jujuy, no se trata solo de recuerdos. “La nostalgia tiene una parte cognitiva y una parte afectiva. El cerebro evoca lo que en su momento fue satisfactorio para regular la presión del presente”, aseguró. Esa operación mental convierte a la nostalgia en un mecanismo restaurador que permite “volver” a un lugar seguro sin salir de la realidad actual.
En esa clave, la tendencia de revivir 2016 encaja perfectamente. Aquellas redes sociales parecían menos performativas, se subían selfies sin cálculo, se posteaba sin pensar en el branding personal y el registro era más espontáneo. Hoy las plataformas son más visuales, más competitivas y más ligadas a la identidad pública, por lo que la nostalgia opera como contrapeso emocional.
Pensar como ellos
Pensar - Foto de archivo - psicólogo jujeño
¿Volver al pasado hace bien? La perspectiva de un psicólogo jujeño
Aladzeme diferencia dos formas de nostalgia. Una “reflexiva”, que reconstruye recuerdos positivos y acompaña emocionalmente, y otra que puede convertirse en traba. “Si la nostalgia aparece todo el tiempo y nos impide disfrutar el presente, deja de ser un refugio y se vuelve una señal de alerta”, explicó el profesional.
En esos casos, el pasado puede funcionar como argumento para desvalorizar la etapa actual. “Hay personas que sienten que su mejor momento ya pasó. Eso tiene que ver con un presente que no está siendo tan creativo ni tan productivo”, analiza. Allí emerge la búsqueda por volver simbólicamente a lo que se percibe como más pleno, lo que explica frases del estilo “todo tiempo pasado fue mejor”.
El psicólogo aclara que el cerebro edita su propio archivo. “Los recuerdos no son la verdad. El cerebro reescribe para que no estemos mal”, precisó. Las redes potencian ese mecanismo con un archivo inmediato de fotos, viajes y vínculos que pueden reaparecer años después con una carga emocional más amable que la experiencia real.
Cuándo preocupa y cuándo ayuda
Evocar un recuerdo nostálgico ante una foto, un video o una canción es saludable y frecuente. El problema aparece cuando la nostalgia se vuelve la única forma de estar en el mundo. “Cuando ya no hay disfrute del presente y todo se organiza alrededor del pasado, estamos más cerca de un cuadro depresivo que de un recuerdo lindo”, advierte Aladzeme.
La clave, dice, está en el equilibrio. Mirar atrás puede funcionar como marcador vital. “La nostalgia nos ayuda a ver quiénes fuimos y quiénes somos hoy. Sirve para organizar nuestra propia historia”, expresó. Pero el anclaje principal debe seguir siendo el ahora: “El presente es nuestro criterio de realidad. Estar vivos y estar hoy acá es lo más saludable que tenemos”.