El encuentro está previsto para el martes 10 de febrero, desde las 18 horas, en Plaza Belgrano, y está abierto a quienes se identifiquen con esta expresión identitaria que gana cada vez más visibilidad en plataformas digitales como TikTok e Instagram.
¿Qué son los therians?
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En términos generales, el concepto therian se utiliza dentro de comunidades online para describir a personas que sienten una identificación profunda con un animal no humano como parte de su identidad personal. Esa conexión puede ser entendida de distintas maneras —emocional, simbólica o espiritual— y no existe una definición única ni cerrada, incluso dentro del propio colectivo.
En redes sociales, muchos de sus integrantes comparten contenidos usando máscaras, colas, accesorios o realizando movimientos inspirados en animales. La viralización de estos videos impulsó la organización de encuentros presenciales en distintas ciudades del país y del mundo, principalmente entre adolescentes y jóvenes.
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Encuentro Therian.
Las nuevas tribus digitales
Así como ocurrió en los años 2000 con los floggers y emos, los therians aparecen hoy como una nueva expresión identitaria nacida y potenciada en internet, atravesada por el sentido de pertenencia y la construcción colectiva de identidad.
El sociólogo Octavio Stachiola explicó que, desde una mirada sociológica, estos fenómenos no son completamente nuevos. “Las búsquedas identitarias en la adolescencia, la experimentación y la formación de grupos de pertenencia son dinámicas históricas que hoy se desarrollan en un contexto de fuerte digitalización de la vida cotidiana”, señaló.
Según el especialista, a lo largo del siglo XX y XXI existieron múltiples formas de autoidentificación juvenil —tribus urbanas, subculturas y estilos de vida— que funcionaron como espacios de ensayo identitario. “Lo que cambia hoy es el contexto: la hiperconectividad, la lógica algorítmica y la circulación global de narrativas identitarias, que favorecen formas más fluidas, visibles y muchas veces efímeras”, explicó.
En ese sentido, advirtió que las identidades actuales se construyen en entornos de alta exposición: “La identidad se valida en gran parte por la mirada ajena, por los likes y por la circulación constante de imágenes y relatos en redes sociales”.
Finalmente, Stachiola sostuvo que estos fenómenos deben analizarse sin prejuicios: “Más que patologizar o idealizar estas expresiones, resulta productivo comprenderlas como parte de la reorganización de la experiencia juvenil en plataformas digitales”, y concluyó que se trata de “una modalidad específica —y probablemente transitoria— dentro de un repertorio más amplio de identidades juveniles contemporáneas”.