Los tamales son un postre tradicional de la cocina mexicana con raíces ancestrales.
El tamal de chocolate se presenta como una de las variantes más innovadoras dentro de la gastronomía tradicional, donde el maíz mantiene su esencia dulce sin perder su carácter original. Esta receta sigue respetando la técnica ancestral de cocción al vapor y el uso de la hoja de maíz, pero incorpora cacao, logrando un sabor más intenso y envolvente.
La fusión de masa esponjosa, chocolate semiamargo y un leve aroma a vainilla produce un plato exquisito y reconfortante para compartir con familiares y amigos.
Receta de tamal de chocolate
Con masa endulzada y relleno de chocolate es un postre perfecto para comer en cualquier momento.
Ingredientes
- Tamal de chocolate
250 g de manteca de cerdo
150 g de azúcar
1 cucharadita de polvo para hornear
700 g de harina de maíz
50 g de cocoa en polvo
200 ml de leche
100 g de chocolate semiamargo, fundido a baño María
12 hojas de maíz secas, remojadas en agua caliente
Los tamales son un postre tradicional de la cocina mexicana con raíces ancestrales.
- Salsa de vainilla
250 ml de leche
250 ml de crema para batir
1 vaina de vainilla
4 yemas de huevo
80 g de azúcar
Preparación
Cómo preparar tamal de chocolate, tradición envuelta en cacao y aroma de vainilla.
Tamal de chocolate
Mezcla la manteca con el azúcar y el polvo de hornear hasta conseguir una crema aireada y de tono claro.
Añade gradualmente la harina de maíz y el cacao en polvo, intercalando con la leche, hasta lograr una masa uniforme y suave.
Incorpora el chocolate derretido y remueve hasta que la mezcla adquiera un color consistente y una textura ligera.
Lava y seca las hojas de maíz; coloca en el centro de cada hoja aproximadamente dos cucharadas de masa. Cierra formando un tamal y pliega los extremos.
Colócalos con el doblez hacia abajo en una vaporera y cocina al vapor durante unos 50 minutos o hasta que la masa se despegue fácilmente de la hoja.
Salsa de vainilla
Coloca la leche junto con la crema y la vaina de vainilla abierta en una cacerola y caliéntala a fuego medio hasta que empiece a liberar aroma.
Una versión dulce que transforma el maíz en un postre cálido y delicioso.
En un recipiente aparte, bate las yemas con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea.
Añade poco a poco la leche caliente sobre las yemas, mezclando constantemente para que no se cocinen.
Regresa la preparación a fuego bajo y cocina suavemente hasta que espese un poco, sin que llegue a hervir.
Retira la vaina de vainilla y utiliza la crema para cubrir los tamales, bañándolos uniformemente.
¿Qué son los tamales?
Los tamales son un platillo clásico que se prepara con masa de maíz, usualmente envuelta en hojas naturales y cocida al vapor. Su raíz histórica se encuentra en épocas prehispánicas, cuando el maíz constituía la base de la alimentación de las comunidades.
Con el paso de los siglos, los tamales se diversificaron en versiones saladas y dulces, incorporando ingredientes propios de cada región y reflejando las tradiciones locales. Aunque cada variante ofrece sabores y rellenos distintos, todas respetan la técnica fundamental de preparación que los caracteriza.
El tamal de chocolate representa una de las expresiones más creativas de la cocina tradicional.
¿Para qué sirve la manteca de cerdo?
La grasa de cerdo juega un papel fundamental en la preparación de los tamales, ya que contribuye a que la masa quede más suave y facilita la incorporación de aire durante el batido, logrando así una textura ligera y esponjosa después de cocinarse al vapor.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, la manteca se produce al fundir los tejidos grasos del cerdo, separando la grasa de otras estructuras del animal. La mejor calidad proviene de la panceta, mientras que la grasa obtenida de la espalda o del estómago es considerada de menor calidad.
Históricamente, la grasa de cerdo ha sido un ingrediente habitual en la gastronomía mexicana, especialmente en la preparación de diferentes tipos de masas. En el tamal de chocolate, su incorporación permite obtener una textura aireada y jugosa, mejorando la suavidad del producto final.